La historia del almizcle es una fantástica aventura que mezcla la fascinación milenaria de la humanidad por aromas sensuales de alta potencia, así como los esfuerzos científicos por recrear dichos aromas de una manera ética y económica.
El almizcle original es un exótico extracto aromático que procede de una glándula situada en el abdomen del solitario ciervo almizclero del Himalaya. Dicho aroma le servía para marcar su territorio y para atraer sexualmente a su pareja. La molécula que caracteriza al almizcle tiene un olor intenso, sensual, dulzón y cálido, como de piel limpia. La literatura reporta que la orina humana y los esteroides, tales como los secretados por la axila humana, tienen claros componentes aromáticos del almizcle. ¿Será esto lo más cercano a la elusiva feromona humana?
Para extraer dicha glándula, se tiene que sacrificar al ciervo, por lo que desde tiempos antiguos fue llevado al borde de la extinción. Por esa razón siempre fue considerado un artículo de alto precio. Originalmente su uso fue medicinal y afrodisiaco. Sin embargo, en perfumería los almizcles son altamente apreciados no solo por el carácter erógeno de su aroma, sino por sus excelentes cualidades de fijación de otros componentes volátiles.

La obsesión por este aroma ha llevado al hombre a reproducir el olor del almizcle de manera sintética a través de diferentes generaciones de compuestos químicos como son los nitro-almizcles, descubiertos a finales del siglo 19; los almizcles policíclicos, utilizados en la segunda mitad del siglo 20; los almizcles macrocíclicos, más cercanos a la molécula original; los almizcles lineales de carácter más aflorado, y últimamente los almizcles tipo dienona. Aún en la actualidad, existe una enorme actividad en torno a la búsqueda de almizcles con nuevas propiedades olfativas y las características adecuadas de biodegradabilidad, sustantividad, difusividad y bajo precio.

Muscona

En perfumería, los almizcles son considerados como notas de base por excelencia, por lo que constituyen una parte fundamental del esqueleto de un perfume. Se puede incluso afirmar que prácticamente no existen perfumes que no contengan almizcles. Entre las fragancias finas que contienen claras notas almizcladas tenemos a Musc Impérial de L’Atélier Cologne, Jovan Musk for Women de Coty y Mûre et Musc de L´Artisan Perfumeur.

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